La refrigeración de vacunas y alimentos constituye un problema en zonas del mundo que carecen de electricidad o en las que el suministro eléctrico no es fiable. En estas regiones las vacunas son conservadas gracias a la refrigeración mediante queroseno o la refrigeración solar a base de baterías. Refrigeradores de queroseno también se utilizan para conservar alimentos. Sin embargo, la refrigeración mediante queroseno y la generación existente de refrigeradores solares de vacunas constituyen importantes motivos de preocupación.
Se espera que la tecnología SolarChill mejore la cadena de frío de las vacunas y proporcione una refrigeración más fiable para los alimentos perecederos.

