Las principales preocupaciones de carácter ambiental, relativas a todas las tecnologías de refrigeración, son su contribución a la destrucción de la capa de ozono y al calentamiento del planeta. Los refrigeradores contribuyen a la destrucción de la capa de ozono y el calentamiento del planeta, si contienen en su espuma aislante o en su ciclo de refrigerante sustancias que destruyen la capa de ozono y contribuyen al calentamiento del planeta. Su mayor contribución al calentamiento del planeta depende de su eficiencia.
El reto, por tanto, es proporcionar un refrigerador de vacunas y alimentos que no dependa, en la espuma aislante o el circuito del refrigerante, de sustancias que destruyan la capa de ozono ni contribuyan en gran medida al calentamiento del planeta. Un desafío adicional es tener incorporada la capacidad de alimentar esos refrigeradores mediante fuentes renovables de energía.
Antecedentes sobre la destrucción de la capa de ozono, el calentamiento global y la refrigeración
Los clorofluorocarbonos (CFC), comúnmente conocidos como freones, han sido utilizados en todo el mundo, como refrigerantes y agentes insuflantes de espuma aislante en refrigeradores desde la década del 40 del siglo pasado. En los años 70 y 80 los científicos descubrieron que la emisión a gran escala de estas sustancias y su posterior descomposición molecular en la atmósfera causó una disminución severa de la capa de ozono. También contribuyen en gran medida al calentamiento del planeta.
Cuando la comunidad internacional se puso en marcha para prohibir el uso de los CFC en los años 80, la industria química se dio prisa para introducir sustitutos como los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) y los hidrofluorocarbonos (HFC). Estas dos sustancias son dañinas para el medio ambiente, ya que son productos químicos que contribuyen en gran medida al calentamiento del planeta. Los HCFC también contribuyen a la destrucción de la capa de ozono. Está prevista la eliminación progresiva de los CFC y los HCFC en todo el mundo de conformidad con el Protocolo de Montreal. Los HFC están incluidos en la cesta de gases de efecto invernadero cuyas emisiones totales deben reducirse de forma significativa, para proteger el clima mundial, de conformidad con el Protocolo de Kyoto.
SolarChill incorpora la tecnología Greenfreeze, que utiliza hidrocarbonos en el ciclo de refrigerante y el aislamiento. Los hidrocarbonos , empleados de esta forma, son seguros para la capa de ozono y su contribución al calentamiento del planeta es mínima.


