Sin baterías: La característica única de SolarChill es que la energía del sol es almacenada en forma de hielo en vez de baterías. Un compartimiento de hielo mantiene el refrigerador a la temperatura deseada durante la noche. La clave de la tecnología es el uso de un compresor de corriente continua (DC) en lugar del típico compresor de corriente alterna (AC) usado en los refrigeradores normales, o en otros refrigeradores solares.
Así, la energía del Sol es capturada por los paneles solares y transformada en corriente eléctrica continua. Esta corriente enciende el compresor, que realiza el ciclo de refrigeración. Como resultado se produce hielo en el compartimiento de almacenamiento de hielo. El aire frío luego circula por el refrigerador por convección y ayudado por un ventilador. Para mantener la temperatura deseada el mecanismo se activa gracias a un termostato.
Respetuoso con el medioambiente: SolarChill incorpora la tecnología de refrigeración ambientalmente amigable Greenfreeze. Esta fue desarrollada y se puesta a disposición del mundo gratuitamente por Greenpeace a principios de los 90. Greenfreeze utiliza hidrocarbonos para la espuma aislante y el ciclo de refrigeración, consiguiendo así evitar la dependencia de fluorocarbonos, que contribuyen al calentamiento global y a la destrucción de la capa de ozono tales como los HCFC’s y los HFC’s. Esta es la primera aplicación en el mundo de un compresor de hidrocarbonos de corriente continua.
SolarChill también simboliza el imperativo ambiental de la humanidad para cambiar nuestra dependencia de los combustibles fósiles, como fuente primaria de energía, hacia fuentes de nergía renovables. SolarChill aprovecha la energía del Sol y la convierte en refrigeración para mantener y mejorar la vida.
Versatilidad: Un convertidor permite a SolarChill funcionar con múltiples formas de energía. Además de conectarse a la red eléctrica, SolarChill puede funcionar también mediante fuentes independientes de energía: solar, eólica, biomasa o diesel.
Economía: El coste previsto de los refrigeradores SolarChill, incluyendo los paneles solares, estará en un rango de $1500 a $2000 (Unidades producidas en Europa Occidental). Esto es 40-50% más bajo que los refrigeradores de vacunas disponibles hoy en día en el mercado. SolarChill es capaz de reducir los costes de producción mediante la utilización de arcones/gabinetes producidos al por mayor comercialmente, en vez de hechos a medida. Se prevé también que los costes de mantenimiento de SolarChill serán considerablemente menores que en el caso de otros refrigeradores de vacunas.
Resulta obvio que el capital inicial requerido para adquirir un refrigerador SolarChill será mayor que el coste de los refrigeradores de keroseno. Sin embargo, la diferencia en el precio de compra puede recuperarse durante la operación de los módulos. El precio del keroseno varía significativamente de una región a otra y puede llegar a costar $1 dólar américano por litro. Dependiendo del precio del keroseno (que aumenta con las fluctuaciones del precio del petróleo) y de la eficiencia del refrigerador de keroseno, la diferencia de precio puede ser recuperada en un período de entre 5 y 8 años. Después del período de recuperación de costes, SolarChill proporciona una refrigeración económica.
El coste inicial de SolarChill puede también verse reducido por economías de escala y con las variaciones en los costes de producción en diferentes partes del mundo.


